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1. Introducción.
Las
consecuencias que una agresión encefálica produce
en los niños presenta características que son
específicas para esta etapa del ciclo vital. Los
factores noxantes pueden producir su impacto por
lesiones estructurales macro o microscópicas, por
distorsiones en el funcionamiento o por
interferencias madurativas etc. Dos circunstancias
se destacan en la determinación de la lesión
neurológica pediátrica, la maduración y la
plasticidad neuronal. El hecho de que las funciones
nerviosas del niño estén en un proceso de
diferenciación y madurez determina que la lesión
cerebral no sea tan localizada como en el adulto,
tendiendo a un déficit generalmente difuso.
En
el niño en evolución, la respuesta a la agresión
implica una temprana detención y desorganización
funcional con interferencias en las adquisiciones
(Tallis, 1982). En general cuanto más temprano
interfiere la lesión en la maduración ontogénica,
más grave es la expresión de su trastorno. Además
de la edad se suma a los efectos de las características
de la misma la intensidad y localización.
Igualmente una distorsión severa en el desarrollo
sería totalmente distinta si una misma agresión se
produce en la misma zona una vez terminado tanto el
proceso de mielinización como el de formación
celular y desarrollo sináptico que antes de haber
terminado.
En
el concepto de la interferencia en la maduración y
el aprendizaje es central entender que además de lo
que el cerebro no puede hacer es importante lo que
no puede captar. Cuando el sistema nervioso no puede
realizar las líneas generales del desarrollo por
una interferencia lesional este busca una nueva
organización que seguramente será más lábil y
menos eficaz. Es decir que la lesión más que
bloquear la maduración, altera su curso. El
resultado de esta nueva organización alejada del
desarrollo normal se expresa clínicamente en
distintos síntomas y formas de funcionamiento.

2- ¿Que es la
estimulación temprana?.
La estimulación
temprana considera múltiples acciones que favorecen
al desarrollo del ser humano en sus primeros años,
entre los que tenemos principalmente la provisión
de diferentes estímulos que impresionan a los
diversos receptores. Una significativa área de la
estimulación está en el hecho de trabajar
alrededor de los sentidos de la visión, audición y
tacto. Si bien es cierto que estos receptores son
importantísimos en el desarrollo integral, tampoco
deja de serlo la estimulación propioceptiva.
¿Qué
son los estímulos? Consideramos como tales, en un
sentido amplio, todos aquellos impactos sobre el ser
humano, que producen en él una reacción, es decir,
una influencia sobre alguna función. Los estímulos
son entonces de toda índole, tanto externos como
internos, tanto físico como afectivos.
La estimulación del
niño pequeño, es vieja como el mundo porque de
ella también depende el ser humano para su
existencia. Su maduración resulta no sólo de lo
que trae consigo al nacer, sino también de lo que
el medio le regala. De la gama de estímulos que
bombardean al pequeño, éste toma lo que necesita:
"aquí y ahora, con esta maduración y en este
momento, debo (puedo) tomar esto y esto de mi
ambiente". Tan estricto es este intercambio,
que si en el momento crítico de incorporación de
un estímulo en otro tiempo; la función
consiguiente ya se instaló de modo alterado, los
sistemas funcionales en que ella participa, serán
por siempre otros, hasta las estructuras o el
quimismo orgánico podrán cambiar

3- ¿Porque la estimulación
temprana lo antes posible?.
Existen
múltiples razones para justificar porque afirmamos
que los niños con trastornos neuromotores específicamente
de origen central pueden obtener mejores resultados
en la rehabilitación, cuanto antes empiecen a
realizarlas.
Hablamos
en primer término de las ventajas, que para casos
de este tipo, proporciona la muy mencionada plasticidad
neuronal. Es en los dieciocho primeros meses de
vida cuando el niño se desarrolla y aprende mas
velozmente y el cerebro, producto de esta
plasticidad neuronal, reconoce y se adapta mas fácilmente
a determinadas conductas ya sean normales o no. De
esto se deduce que es en esta etapa donde tenemos
que proveerle al niño patrones normales de
movimiento con el objetivo de que el cerebro, aun
inmaduro, los capte con mayor facilidad y de esta
forma también evitamos que se formen patrones
motrices anormales que en el futuro solo entorpecen
y demoran la rehabilitación.
Como
segunda razón podemos mencionar la importancia que
tienen las experiencias sensoriomotrices para el
desarrollo cognitivo en general. Los niños con
capacidades físicas limitadas presentan trastornos
perceptúales que dificultan en gran medida, el
normal desarrollo de los procesos cognitivos
interfiriendo además en el proceso educativo. Todo
esto puede evitarse si en este periodo le
proporcionamos al niño la debida información
perceptual que le permita captar los estímulos y
utilizarlos funcionalmente en dependencia de sus
necesidades.
Otro
motivo fundamental que suma importancia a la
estimulación precoz, es la presencia en el recién
nacido con daño cerebral de reflejos anormales de
movimiento que dificultan en gran medida las reacción
posturales normales tales como la posición de la
cabeza en el espacio (cara vertical, boca
horizontal) así como la alineación de la cabeza
con el tronco y del tronco con las extremidades.
Estas posturas anormales de movimiento provocan
tonos musculares también anormales que varían del
hipertono al hipotono. Con frecuencia estas posturas
no son muy intensas en el niño pequeño por
consiguiente es en esta etapa donde se pueden
obtener cambios de tono y posturas para facilitar el
movimiento y desarrollo del niño lo más cercano a
la norma posible.

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4- Plasticidad
Neuronal.
Por lo
interesante del tema y teniendo en cuenta que es el
principal basamento de la restauración
neurológica, hemos decidido ampliarlo,
próximamente encontrará un links en la página
principal.

5- Factores que alteran el
desarrollo normal del niño.
Son
cuatro los factores que pueden alterar el desarrollo
normal de un niño cuando aún su sistema nervioso
está inmaduro:
1-Lesión
directa sobre el sistema nervioso: Cuando se lesiona
una o varias partes del sistema nervioso, resulta
como consecuencia la alteración o la falta de su
función. Debido a que las neuronas son las únicas
células que no se reproducen, la muerte de las
mismas provoca consecuencias irreversibles. Dentro
de estas lesiones, las más frecuentes son la Parálisis
Cerebral Infantil (PCI) y la mielomeningocele.
2-
Afección de otra parte del cuerpo que provoca
secundariamente alteraciones en el funcionamiento
del sistema nervioso: riesgo biológico, las
enfermedades, operaciones etc. que padezcan aquellos
niños que no tengan una buena estructura física o
psíquica, darán como resultado trastornos psicológicos
y bloqueos en el desarrollo físico.
3-
Alteraciones genéticas: En la fecundación, el óvulo
y el espermatozoide, se unen para formar la primera
célula del nuevo individuo. Los diversos trastornos
que ocurran en la unión de los cromosomas o los
defectos que se encuentren en los genes, generan
patologías que alteran el normal crecimiento y
desarrollo del bebé. Entre muchas otras, la
enfermedad más común es el síndrome de Down.
4-
Riesgo ambiental: Diversos factores influyen directa
o indirectamente en el desarrollo físico y psíquico
del niño. Estos factores pueden ser carácter económico
o cultural. Un niño que padezca la alteración de
alguno de estos factores, corre el riesgo de no
llegar a explotar al máximo sus posibilidades a
pesar de ser capaz de alcanzarlas.
Estas
alteraciones pueden ser prenatales, perinatales o
postnatales.
Prenatales:
aquellas que se producen entre la concepción y el
nacimiento del bebé. Ej. alteraciones genéticas,
enfermedades que padezca la madre o el feto, etc.
Perinatales:
Anormalidades que ocurren en el momento del parto.
Ej. aspiración de meconio por parte del bebé,
parto demorado o instrumentado. anoxia etc.
Postnatales:
Lo que le sucede al niño a partir del momento del
nacimiento. Ej. accidentes, enfermedades
infecciosas, falta de estimulación, abandono etc.

6- Hechos llamativos en el
desarrollo del niño. 3, 5... meses.
Grandes
cambios ocurren en el desarrollo motor normal en la
etapa de maduración y crecimiento del niño pequeño.
El desarrollo normal se caracteriza por la maduración
gradual del control postural, con la aparición del
enderezamiento, equilibrio y otras reacciones
adaptativas; lo que forma la base de la actividad de
destreza normal. Los primeros movimientos
elementales del recién nacido van cambiando y
adquiriendo complejidad y variación.
Etapa
tras etapa, los logros iniciales se modifican, se
perfeccionan y se adaptan para integrarse en
patrones de movilidad y destrezas más finos y
selectivos. A pesar de que este proceso avanza a
través de muchos años, los cambios más grandes y
acelerados ocurren entre los primeros 18 meses de
vida, lapso en que se cumplen las etapas más básicas
e importantes. Al año y medio, en efecto, el niño
se incorpora venciendo la fuerza de gravedad, camina
con cierto equilibrio y emplea sus manos para
sostenerse y manipular, aunque todavía con cierta
torpeza. Muchas cosas no puede hacer todavía, sin
embargo, pero las irá aprendiendo para modificar
sus actividades aún más .
Es necesario tener
presente que todos los niños se desarrollan de una
manera particular y a su propio ritmo. Pueden
retrasarse por enfermedades interrecurrentes,
malnutrición o trastornos motores. En caso de
debilidad mental, el desarrollo puede ser no armónico.
Lo anterior avala, que hablar de una secuencia de
desarrollo estricta y absoluta, sería un error, no
obstante, la manera en que los niños normales se
mueven a diversas edades, se conoce bien y se pueden
prever con bastante exactitud. Algunas etapas de
este desarrollo, como los niveles que se alcanzan a
los tres, cinco, siete y nueve meses, conocidos como
jalones del desarrollo (hechos llamativos), señalar
la adquisición de ciertas habilidades importantes,
que preparan al niño para nuevas actividades más
complejas y por ende, poseen significación
especial.
Etapa
de los tres meses:
Aquí
el niño se prepara para la orientación en la línea
media. Aunque todavía hay mucha flexión en decúbito
dorsal, levantando la cabeza mientras se sostiene
con los antebrazos en decúbito ventral, el niño se
prepara para ampliar la extensión del tronco y de
las extremidades inferiores.
Etapa
de los cinco meses:
En
esta etapa hay más extensión y más simetría. En
decúbito ventral, el niño levanta bien la cabeza,
extiende y abduce sus extremidades, se sostiene con
los brazos extendidos y comienza a tratar de
alcanzar objetos. Tracciona para incorporarse desde
el decúbito dorsal, venciendo la gravedad, a pesar
de la considerable actividad extensora en decúbito
ventral y dorsal; desde donde también levanta las
caderas preparándose para la actividad extensora de
la bipedestación más adelante y, sentado con
apoyo, tiende a echarse hacia atrás. En esta etapa
existen las reacciones de Landau y de paracaidismo,
que forman parte de la creciente aptitud del niño
para la extensión antigravitacional. Todavía falta
el equilibrio del tronco estando sentado, pero
aparecen las primeras reacciones de equilibrio en
decúbito ventral y dorsal.
Etapa
de los 7 a 8 meses:
El niño
adquiere rotación dentro del eje del cuerpo (reacción
de enderezamiento corporal, que modifica a la rotación
total de la temprana reacción de enderezamiento
cervical.) Rueda del decúbito ventral al dorsal y
viceversa. Esta rotación le será necesaria para
gatear y para sentarse a partir del decúbito
ventral. A los ocho meses permanece sentado sin sostén
y se apoya con los brazos de costado si pierde el
equilibrio. Hay reacciones de equilibrio estando
sentado. Comienza a traccionar con las manos para
ponerse de pie, pero todavía no sabe sostenerse
sobre las manos y las rodillas.
Etapa
de los 9 a los 10 meses:
En
esta etapa, el niño comienza a gatear con las
cuatro extremidades, sea con las manos y los pies, o
alternando con una rodilla y un pie en el piso. Ya
gira estando sentado y también camina siguiendo el
moblaje o tomado de las manos. Todavía le falta
equilibrio para pararse y, por lo tanto, no camina
sin ayuda o lo hace con una amplia base de
sustentación, abduciendo mucho las piernas.

7- Direcciones del desarrollo motor.
Pomos
decir que las direcciones del desarrollo motor, son
céfalo-caudal, próximo-distal y de actividades
globales a específicas; donde la larga evolución
motriz del lactante se caracteriza por el hecho de
que un mecanismo reflejo postural normal, junto con
la elaboración de las sinergias primitivas totales,
hacen del mismo, por medio de una creciente inhibición,
un niño capaz de moverse en forma armónica,
adecuada y muy compleja.

8- Períodos de aceleración
en el desarrollo del sistema nervioso central.
El
Sistema Nervioso Central (SNC) humano en su maduración
se caracteriza por poseer períodos de aceleración
en su ritmo de desarrollo. El más notorio de ellos
es el que se extiende desde el 7mo mes de gestación
prenatal, hasta el 10mo o 11no mes postnatal. Es
esta la fase de crecimiento de las células
nerviosas (neuronas) y de la organización de sus
contactos sinápticos; de la proliferación de las células
no puramente nerviosas (neuroglias) las que juegan
un importante papel en el metabolismo de las
neuronas, en la estructuración del cerebro como
sostén del sistema nervioso, en el proceso de
aislamiento de las fibras nerviosas que conducen
impulsos químicos y eléctricos. En este proceso se
incluye también la formación de varias enzimas,
productoras de sustancias bioquímicas importantísimas
para la maduración nerviosa. Desde el punto de
vista funcional, la importancia de esta fase
acelerada radica en que en ella se desarrollan
fundamentales funciones esencialmente humanas,
elevación vertical, marcha, articulación vocal,
manualización, individualización del
comportamiento y otros aspectos psicológicos como
la afectividad, etc.
Es
por todo esto, que el sistema nervioso, tiene en
esta etapa de crecimiento acelerado, gran
plasticidad y alta vulnerabilidad. La plasticidad
tiene que ver con su gran capacidad de aprendizaje,
por ello mismo adquiere tanta importancia la acción
de un noxa sobre el funcionamiento, porque frena o
desvirtúa el aprendizaje. La vulnerabilidad se
fundamenta también en el hecho de que su propia
protección y aislamiento se encuentran incompletas
por estar aún en desarrollo; y entonces, una
hipoxia, una hemorragia intracraneal, la mala
nutrición etc. tendrían el camino más abierto
para su acción. Pero tanto esto, como la
plasticidad tienen sus límites, que aumentan a
medida que se completa el desarrollo. Es por tanto,
en el momento de mayor plasticidad cuando el sistema
nervioso nos permite actuar con efectividad en la
habilitación y rehabilitación de las funciones
defectuosas, por sus posibilidades de aprendizaje,
es en el período de mayor vulnerabilidad, cuando el
sistema nervioso nos exige una acción preventiva o
curativa cuidadosa.
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