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1. ¿Qué es la Enfermedad
de Parkinson?
La
Enfermedad de Parkinson, es una enfermedad
neurodegenerativa, que afecta primariamente
estructuras como la sustancia negra y el estriado,
suele comprometer también la corteza cerebral, el
sistema límbico y el hipotálamo, tiene un origen
desconocido, reconociéndose múltiples factores en
su aparición con un fuerte componente genético
cuya importancia puede variar en diversas
situaciones. La EP es de carácter crónico,
progresivo y lento, que afecta a la zona del cerebro
encargada del control y coordinación del
movimiento, del tono muscular y de la postura. En
esta zona, llamada sustancia negra, existe un
componente químico, la dopamina, compuesto esencial
para la regulación de los movimientos, es decir,
para que los movimientos se realicen de una forma
efectiva y armónica. Así, en la EP se produce una
"degeneración" de la sustancia negra (de
causa desconocida) cuya consecuencia es la disminución
de la dopamina. Es por ello que las principales
manifestaciones de la enfermedad expresan un control
deficiente de los movimientos: Temblor, lentitud
generalizada (bradicinesia), rigidez y alteraciones
de la postura y de la marcha.
Parkinson
describió la enfermedad que lleva su nombre como
"Parálisis Agitante", indicando los síntomas
más relevantes: disminución del movimiento (parálisis)
y "agitación" (temblor), aparece entre
los 40 y los 70 años de edad, con una mayor
incidencia en la década de los 60 años. Existe un
"Temblor Familiar Benigno", de evolución
muy lenta y presentación frecuente en miembros de
una misma familia. No es estrictamente un temblor de
reposo, sino de actitud. Algunos autores creen que
es una forma benigna de la Enfermedad de Parkinson,
pero el tratamiento es radicalmente distinto. Si no
es muy molesto, lo mejor es dejarlo sin tratamiento.
Un rasgo conocido de ese temblor es su desaparición
con pequeñas dosis de alcohol (lo cual es
peligroso). Los fármacos bloqueadores de la
adrenalina, que también se emplean en el
tratamiento de la hipertensión y de la angina de
pecho, son la mejor alternativa.

2. Causas.
Aunque
la causa puede ser indefinida en algunos casos, la
investigación ha descubierto que en los pacientes
con Parkinson hay un desequilibrio químico,
producto de la pérdida de ciertas células
cerebrales. Investigaciones recientes han encontrado
cierta relación con la exposición de agroquímicos
a temprana edad. En algunos pacientes se hereda la
predisposición a padecer el problema; sin embargo
si el paciente no se expone a sustancias tóxicas,
posiblemente la enfermedad no se haga manifiesta.
Algunos
autores han encontrado mayor incidencia de este
trastorno del movimiento, entre personas de área
rural que consumen agua de pozo, la cual se ha
supuesto contaminada con agroquímicos. Se ha
descubierto que el consumo de drogas puede llegar a
causar parkinson. En 1961 Hornykiewicz descubrió
que los pacientes afectados por esta enfermedad
mostraban una deficiencia de dopamina en la
sustancia negra del cerebro. Pese a todo, la
causa de la enfermedad todavía es desconocida.
Posible
Etiología y fisiopatología de la enfermedad.
Parkinsonismo
primario. Hay una pérdida de neuronas
pigmentadas de la sustancia negra, el locus
coeruleus y otros grupos celulares dopaminérgicos
del tronco encefálico. La pérdida de neuronas de
la sustancia negra que se proyectan hacia el núcleo
caudado y el putamen origina una depleción del
neurotransmisor dopamina en esas áreas. En los
casos postencefalíticos (v. más adelante), la región
del mesencéfalo que contiene la sustancia negra es
destruida por un proceso inflamatorio. La enfermedad
suele iniciarse después de los 40 años, aumentando
su incidencia en los grupos de edad más avanzada.
Parkinsonismo
secundario. Se debe a una pérdida o una
interferencia en la acción de la dopamina en los
ganglios basales, debido a enfermedades
degenerativas idiopáticas, fármacos o productos tóxicos
exógenos. La causa más frecuente de parkinsonismo
secundario es la ingesta de fármacos neurolépticos
o reserpina. Todos estos fármacos producen
parkinsonismo a través de sus propiedades de
bloqueo de los receptores dopaminérgicos. Sin
embargo, la tioridazina (un fármaco que presenta
una potente actividad anticolinérgica) produce
parkinsonismo con menor frecuencia que otros fármacos
neurolépticos tradicionales. Aún no se ha
demostrado que la clozapina, un neuroléptico atípico,
produzca parkinsonismo. Sin embargo, este fármaco
se asocia a una incidencia baja, pero demostrada, de
agranulocitosis. Los neurolépticos con menor
actividad anticolinérgica (haloperidol) son los que
producen mayor incidencia de parkinsonismo. La
administración simultánea de un fármaco anticolinérgico
(como la benzotropina, a dosis de 0,2-2 mg 3/d) o la
amantadina (a dosis de 100 mg 2/d) puede mejorar la
situación.
Otra
causas
menos
frecuentes son: intoxicación por CO o manganeso,
hidrocefalia, lesiones estructurales (tumores,
infartos que afectan el mesencéfalo o los ganglios
basales), hematomas subdurales, trastornos
degenerativos como la degeneración nigrostriada y
la degeneración olivopontocerebelosa o la atrofia
multisistémica (v. Degeneraciones
espinocerebelosas, más adelante). Recientemente, la
n-metil-1,2,3,4 tetrahidropiridina (n-MPTP), un
subproducto de la síntesis de un tipo de heroína,
ha causado parkinsonismo en algunos adictos a drogas
i.v.

3. Cuadro clínico.
El
cuadro clínico constituido por lentitud de
movimientos (bradicinesia), junto con temblor de
reposo y aumento del tono muscular (rigidez) fue
descrito por vez primera en 1817 por un médico británico,
Sir James Parkinson. El nombre de Enfermedad de
Parkinson (EP) se usa para definir el síndrome
descrito, cuando no se detectan para el mismo unas
causas concretas. El nombre de Síndrome
Parkinsoniano se emplea para describir el conjunto
de signos y síntomas (esto es lo que significa síndrome)
caracterizados por rigidez, temblor y torpeza
motriz, cuando éste se debe a otras causas neurológicas.
Así
por ejemplo hablaremos de Síndrome Parkinsoniano en
una persona que tiene el temblor y la rigidez a
causa de una Enfermedad de Alzheimer, o en otra
persona, la cual ha tomado medicamentos que producen
estos síntomas como efectos secundarios.
Reservaremos el nombre de enfermedad de Parkinson
para aquellos casos en que, en ausencia de otra
enfermedad o causa, aparecen los síntomas referidos
sobre movimiento, temblor y rigidez.
La
importancia de diagnosticar uno u otro proceso recae
en el distinto pronóstico. Lógicamente, el Síndrome
Parkinsoniano ligado a otras enfermedades neurológicas
tendrá el pronóstico correspondiente a la dolencia
causal.
¿Cómo
se detecta?. La EP se detecta a partir de la
presencia en los pacientes de los síntomas que la
caracterizan. Inicialmente es difícil de
diagnosticar, ya que en una primera fase no suelen
presentarse todos los síntomas más corrientes,
como por ejemplo temblor, dificultad de movimiento y
rigidez. A menudo la enfermedad se manifiesta en
forma de dolores en las articulaciones o bien
mediante un cuadro depresivo.
Una
de las claves para esta enfermedad del sistema
nervioso central se centra en el diagnóstico, que
es fundamentalmente clínico y que se efectúa a
partir de los síntomas del paciente. También es
fundamental realizar un diagnóstico diferencial
entre la enfermedad de Parkinson y otros síndromes
parkinsonianos, como la parálisis supranuclear
progresiva o la atrofia multisistémica, entre otros.
"...de todas estas entidades que afectan al
sistema nervioso central, la enfermedad de Parkinson
representa un 70 por ciento...".
Los
especialistas han destacado que el pronóstico es
variable: un 20 por ciento de los enfermos tiene una
forma leve, con escasos síntomas y poca evolución;
un 60 por ciento padece una forma intermedia y un 20
por ciento presenta síntomas severos y progresión
más rápida. El origen del Parkinson no está bien
establecido, excepto en los casos inducidos por
traumatismos, drogodependencias y medicamentos. Sí
existen, no obstante, formas hereditarias en ciertos
grupos familiares.

4. Síntomas.
La
etiología del parkinsonismo es múltiple, pero su
sintomatología, cualesquiera que sean sus causas,
presenta las mismas marcadas características, entre
las que destacan la rigidez muscular, los temblores,
la lentitud y la escasez de movimiento y la
inestabilidad postural. Estos síntomas pueden
aparecer aislados o combinados, pudiendo predominar
en una parte del cuerpo o bien ser más marcado un síntoma
sobre los demás, de forma que hay gran variación
de un enfermo a otro. Los síntomas empiezan en un
lado del cuerpo en la mayoría de los pacientes
(aproximadamente en el 80%) y menos frecuentemente
en ambos lados o generalizados. La variedad de la
intensidad de los síntomas de la EP, de un momento
a otro, de un día a otro, es un signo característico
de la EP. En razón de estas fluctuaciones, y no por
mala voluntad del enfermo, es que es difícil
predecir sus períodos de mayor autonomía.
En
los comienzos pueden aparecer molestias muy
variables, difíciles de relacionar con la
enfermedad. No es raro que los pacientes acudan
inicialmente al médico por dolores en las
articulaciones (la enfermedad provoca dolores en un
tercio de los pacientes y a menudo este hecho se
descuida; a veces son dolores pseudo-reumáticos en
aquellas partes del cuerpo que están mas afectadas
por la rigidez), o al psiquiatra por un estado
depresivo. Más adelante se presentarán los síntomas
más característicos.
Temblor:
El primero y más evidente de los síntomas de la EP
suele ser el ligero temblor que empieza en una mano
o un brazo. A veces el temblor afecta tanto a los
miembros superiores como a los inferiores y,
ocasionalmente, se presenta también en la boca o en
la cabeza. El temblor ocurre con mayor frecuencia
cuando los pacientes se hallan en reposo o bajo
tensión emocional. Generalmente disminuye con la
actividad física y desaparece durante el sueño.
Cuando se le indica a un paciente con EP que realice
operaciones aritméticas mentalmente también se ve
una disminución del temblor.
En la
mayoría de los casos los temblores se inician en
las manos, muy a menudo con movimientos de roce
entre el pulgar y los demás dedos, como si el
paciente estuviese amasando una miga de pan entre
ellos; a medida que la enfermedad avanza, los
temblores se extiende a toda la mano. Cuando el
paciente está en reposo, los temblores suelen
desaparecer. Se acentúan cuando estira la mano para
coger algo, si se siente observado o registra alguna
emoción.
Tiene
una oscilación de 3-6 Hz y no se presenta cuando el
paciente está dormido; empeora siempre cuando el
paciente está nervioso. Constituye uno de los síntomas
mas habituales (70-90% de los pacientes tienen
temblor) y puede llegar a ser incapacitante. Este síntoma
puede estar ausente en un grupo de pacientes, en el
llamado Parkinson acinético; debemos saber que no
todas las personas que presentan temblor, tienen o
tendrán enfermedad de Parkinson; existen múltiples
causas de temblor, que responden a tratamientos
diferentes a los usados en la enfermedad de
Parkinson.
Rigidez:
La rigidez muscular (falta de flexibilidad) es
otra de las primeras manifestaciones de la
enfermedad. Los pacientes que tienen este síntoma
acusan dificultad para levantarse de una silla o dársela
vuelta en la cama; otra manifestación frecuente
puede ser dolor y rigidez a nivel de un hombro,
motivo por el cual el paciente puede ser tratado
inicialmente como un "reumatismo", pero
con el tiempo aparecen otros síntomas de la
enfermedad.
Se
muestra como una resistencia o falta de flexibilidad
para mover pasivamente las extremidades. Su
frecuencia varía de un 89 a un 99% según los
estudios. Se presenta, al estirar la extremidad
afectada, el signo de la "rueda dentada"
(como si dentro de la articulación existiese un piñón).
La rigidez y lentitud de los músculos en la cara
(hipomimia), del lenguaje y de la deglución, así
como la disminución del parpadeo ocasionan una
rigidez en el semblante del paciente que da la
impresión de tener una "cara congelada".
Todo esto podría dar la impresión de que nos
encontramos ante una persona ausente, indiferente,
intelectualmente deteriorada o deprimida; en la
mayoría de los casos nada de esto es verdad. Sus
facultades intelectuales están intactas, aunque son
más lentas de lo habitual.
Debido
a la rigidez progresiva que sufre los músculos, el
enfermo va adquiriendo una postura envarada y echada
hacia delante, y su rostro pierde expresividad por
el deficiente movimiento de los músculos faciales.
Poco a poco se produce una acinesia, nombre que
recibe la dificultad de movimientos, y desaparecen
también los movimientos asociados, como el balanceo
de los brazos al caminar, gesto espontáneo y automático
en una persona sana. También aparecen lo que se
denomina "marcha festinante", o sea, el
andar a pasos cortos, que se hacen cada vez más
acelerados y que sólo se detienen cuando el
paciente se encuentra ante un objeto o un obstáculo.
La
Bradicinesia: Se presenta en el 77-87% de los
pacientes. Esta lentitud de los movimientos se
manifiesta en una lentitud y torpeza general en la
realización de los movimientos voluntarios
(vestirse, levantarse de una silla, escribir).
Afecta de forma importante las actividades de la
vida diaria: Bañarse, vestirse y arreglarse, usar
el baño para orinar o defecar, movilizarse,
controlar orina y materia fecal, alimentarse,
caminar, subir y bajar escaleras, usar el teléfono,
ir de compras o al mercado, preparar la comida,
cuidar la casa, lavar la ropa, montar en bus, taxi o
metro, responsabilizarse de sus medicamentos,
manejar los asuntos económicos propios y de la
casa.
Hipocinesia:
La lentitud del movimiento y la dificultad para
iniciarlo (Hipocinesia) pueden aparecer al mismo
tiempo que la rigidez. Por esta razón caminar puede
convertirse en un problema y requerir cierto grado
de esfuerzo. Ocasionalmente, el paciente con EP al
detenerse puede notar que le es difícil reanudar la
marcha, con sensación de que los pies se le pegan
al suelo, en los casos graves puede haber una
tendencia a caminar con pasos cortos y apresurados
("Freezing"), arrastrándolos pies y con
el cuerpo inclinado hacia adelante, llamado
"marcha festinante y propulsiva".
Aunque
los síntomas pueden disminuir la actividad física,
la enfermedad generalmente no afecta a la mente. La
capacidad para pensar permanece ilesa en la mayoría
de los pacientes. Con alguna frecuencia estos
pacientes pueden cursar con depresión emocional,
que suele desaparecer con un tratamiento apropiado y
con una actitud positiva de parte del paciente y de
sus familiares.
Inestabilidad:
Las anomalías de la postura se reflejan en la
inclinación del tronco y cabeza hacia adelante (la
espalda del paciente está encorvada) y la flexión
de las articulaciones de los codos y rodillas, y los
trastornos de la marcha. Tiende a presentarse de
forma tardía. Resulta difícil el control del
equilibrio, por lo que pueden producirse caídas con
frecuencia. La marcha es a pequeños pasos, con
episodios de estar bloqueado, pegado al suelo o
congelado, y con aumento brusco del ritmo de la
marcha (mini-pasos muy rápidos y confusos).
Otros
síntomas:
El
Estreñimiento: Se debe a la reducción de la
actividad de los músculos intestinales y
abdominales que provoca la enfermedad, a la
dificultad de masticar y tragar, a la falta de
ejercicio, a los medicamentos y a la falta de
ingesta de agua y fibra en la dieta. El EP no debe
preocuparse si sólo tiene una evacuación cada dos
o tres días, puesto que esto puede ser bastante
normal. Posiblemente tarde un poco en ajustarse al
cambio y quizá se sienta incómodo a veces. Si
tiene estreñimiento crónico si debe consultar al médico,
y tomar laxantes sólo en la forma que él le
recomiende. Comer regularmente frutas, incluso
frutas secas y ciruelas pasas; legumbres, como
lechuga o apio; cereales, germen de trigo, etc.,
proporcionan el material no digerible (fibras)
necesario para ayudar a mantener una función
intestinal normal y evitar el estreñimiento.
Por
ser una enfermedad propia del adulto maduro, es
frecuente que en los varones existan en forma
concomitante, manifestaciones de crecimiento de la
glándula prostática, como lo son la disminución
del grueso del chorro y el goteo terminal al orinar
(prostatismo); si el enfermo de EP presenta estos síntomas,
debe comunicárselo a su médico para que le indique
los análisis apropiados y recurra a la oportuna
intervención del urólogo; con la finalidad de
evitar que algunos medicamentos que se usan en el
Parkinson agraven el prostatismo y le puedan causar
una retención aguda de orina, la cual requiere de
una atención médica urgente. El paciente con
Parkinson puede presentar molestias urinarias sin
tener problemas en su próstata.
La
Acinesia: Se trata de una inmovilidad total (un
bloqueo) cuando se inicia la marcha, que se
presentan de un momento a otro y que puede durar
varios minutos o mas de una hora (los pacientes no
hacen teatro). Aparecen después de muchos años de
enfermedad y que parece asociarse al deterioro de
las neuronas residuales de la sustancia negra.
Cuando esto sucede, los pacientes se sienten muy
cansados y no suelen querer más que una cosa: Que
se les deje en paz, esperando que la movilidad se
restablezca de golpe, tal como desapareció. En el
caso de que los bloqueos tengan lugar siempre a la
misma hora, tener en cuenta la comida, el aseo, los
ejercicios y los medicamentos. A veces los períodos
de bloqueo son muy cortos y se asocian al paso por
lugares estrechos (una puerta, un ascensor, o ver
simplemente una línea trazada en el suelo); en
tales lugares el pie se queda "pegado" al
suelo.
Las
Discinesias: Cuando el tratamiento con
medicamentos lleva mucho tiempo, cuando la persona
es muy sensible a la levodopa (predominantemente en
mujeres) o cuando se realiza una dieta estricta, se
pueden presentar movimientos involuntarios y
desordenados de los miembros, movimientos de cabeza,
etc., conocidos como "discinesias". Aunque
el espectáculo de estos movimientos anormales puede
llegar a ser penoso, los pacientes sufren menos con
éstos que con los bloqueos (a diferencia del
entorno, que lo soportan mejor).
El
Fenómeno "on-off": Con el tiempo,
algunos pacientes tratados con levodopa experimentan
una regresión en la mejoría inicial obtenida y
aparecen una serie de efectos secundarios que
modifican negativamente respuesta al tratamiento.
Uno de estos efectos secundarios son los fenómenos
"on-off" o fluctuaciones del estado del
enfermo durante el día, de duración variable e
impredecible, que oscila entre ratos sin síntomas
(fases "on" o fases de conexión a la
levodopa) y otros en que reaparecen el temblor, la
dificultad para caminar y la lentitud (fases
"off" o fases de desconexión a la
levodopa). En los períodos "on" pueden
presentarse discinesias. Este fenómeno parece estar
asociado a variaciones en sangre de los niveles de
levodopa como consecuencia de su interacción con
las proteínas de la dieta.
Otros
síntomas del paciente de EP ocasionalmente
incluyen:
Disminución
del volumen (hipofonía) y de la entonación de la
voz (disprosodia). Disartria: Frecuentes los
trastornos de la voz.
Falta
de claridad en la escritura (micrografía).
Frecuente
y debido al exceso de producción de saliva y a la
alteración de los mecanismos para tragarla provoca
que les salga saliva por la comisura de los labios
(sialorrea).
Infecciones.
Es importante que se avise inmediatamente al médico
si tiene tos o si se resfría, especialmente si hay
fiebre. Si se descuida esto, pueden ocurrir
infecciones más graves. No se debe alarmar si
incluso con enfermedades leves experimentan un
empeoramiento temporal de los síntomas de
Parkinson. Conforme estas enfermedades se curen,
dichos síntomas mejorarán de nuevo.
Depresión:
Existe una mayor tendencia a la depresión y a los
trastornos de ansiedad (nerviosismo), lo que suele
empeorar todos los síntomas que el paciente
manifieste.
Demencia:
Puede asociarse una demencia en un 25-40% de los
casos, generalmente en pacientes muy mayores y con
muchos años de enfermedad. Muchos autores e
investigadores de la enfermedad de Parkinson
plantean que la demencia puede estar más bien
relacionada con la edad que con la propia
enfermedad.
Rasgos
sicóticos (10-15% de los pacientes en
tratamiento) tipo alucinaciones (predominantemente
visuales), delirio de persecución, episodios de
confusión y agitación, que son de predominio en
las tardes (síndrome de puesta del sol) .
Inestabilidad
de la presión arterial con los cambios de posición
(hipotensión ortostática) y que puede manifestarse
como vértigo.
Trastornos
del sueño: Son muy frecuentes y generalmente
asociados a los medicamentos y/o a otros síntomas
que acompañan la enfermedad (temblor, ansiedad,
dolor, alucinaciones, etc.). Insomnio, excesiva
somnolencia diurna y sonambulismo, pesadillas o
hablar en sueños.
Finalmente,
no debemos olvidar que las caídas son frecuentes en
los pacientes con EP. Para intentar evitarlas, habrá
que estar vigilantes, retirar todos los posibles
obstáculos o elementos que favorecen las caídas,
evitar los cambios bruscos de dirección o de girar
la cabeza rápidamente y estar siempre preparado
para las caídas.

5. Evolución.
La EP
suele empezar con un temblor episódico de la mano
de un lado del cuerpo, que se acompañarán poco o
bastante después por lentitud, rigidez del lado
afectado y alteraciones de la escritura (por citar
un ejemplo). Según los síntomas progresan, los
pacientes pueden empezar a notar alteraciones en el
otro lado del cuerpo, casi siempre menos severos que
en el lado inicial. Algunos pacientes notan que
arrastran un poco el pie del lado afectado, con la
impresión de que caminan con dificultad (como si
fuera sobre "arena movediza"). Los pasos
se acortan, los pies pueden congelarse y la voz se
pone más baja en volumen y algo áspera. Hay
dificultad pasa pasar a través de una puerta o por
lugares angostos, si bien no hay dificultad para
subir escaleras. Las caídas son muy frecuentes (una
media de 7 por año). Estos síntomas por lo
general son lentamente progresivos. No es raro que
en algunos pacientes los síntomas permanezcan
aparentemente estables por largos períodos de
tiempo y su interferencia con la vida cotidiana
puede ser mínima durante esos años.
Por
otra parte, es posible controlar la enfermedad (al
menos los síntomas principales) con medicamentos,
adaptación del paciente y rehabilitación, pudiendo
llevar el enfermo una vida independiente y activa.
Pero a media que la enfermedad progresa y aparecen
los síntomas más severos, ya sean por causa de la
progresión propia de la enfermedad o por la
medicación, se deben buscar soluciones o cambiar el
tratamiento médico. Como expliqué, al inicio de
estas páginas los enfermos de parkinson viven su
enfermedad porque la enfermedad de parkinson
debidamente tratada, no acorta las expectativas de
vida.

6. Estadios de la EP.
Escala
de Hoehn y Yahr
|
Estadio |
|
|
1 |
-
Signos
y síntomas en un solo lado. Síntomas
leves.
-
Síntomas
molestos pero no incapacitantes.
-
Presencia
de síntomas con temblor en alguna
extremidad.
-
Amigos
notan cambios en la postura, expresión
facial y marcha.
|
|
2 |
-
Síntomas
bilaterales.
-
Mínima
discapacidad.
-
La
marcha y la postura están afectadas.
|
|
3 |
-
Significante
enlentecimiento de los movimientos
corporales.
-
Dificultad
para mantener el equilibrio tanto de
pie como al andar.
-
Disfunción
generalizada moderadamente severa.
|
|
4 |
-
Síntomas
severos.
-
Todavía
puede andar cierto recorrido.
-
Rigidez
y bradicinesia.
-
No
puede vivir solo.
-
El
temblor puede ser menor que en los
estadios anteriores.
|
|
5 |
-
Estadio
caquéctico, Invalidez total.
-
No
puede andar ni mantenerse de pie.
-
Requiere
cuidados de una enfermera.
|

7. Farmacología.
Actualmente
la terapéutica farmacológica de la Enfermedad de
Parkinson ha incrementado la expectativa y la
calidad de vida de estos pacientes, pero al mismo
tiempo ha modificado el curso natural de la
enfermedad, asociando fenómenos tóxicos, en
ocasiones complejos que interfieren en los estadios
avanzados con el validismo y las actividades
cotidianas de los afectados.
El
objetivo de los medicamentos es tratar de
restablecer el equilibrio. Una forma de lograrlo es
la administración de levodopa, que se transforma en
el cerebro en dopamina, con lo que se corrige el
desequilibrio y se controlan los síntomas.
Otra
forma es la administración de medicamentos que
disminuyen los efectos de la acetilcolina. La
combinación de estos dos procedimientos puede a
menudo proporcionar un efecto terapéutico
adicional; entre estos tenemos: triexifenidil o
Artane, biperiden o Akinetón,etc.) En la actualidad
se cuenta además, con medicamentos que aumentan la
acción de la dopamina disponible en el cerebro,
llamados medicamentos agonistas: (bromocriptina o
Parlodel) y otros que bloquean la destrucción de la
dopamina en el cerebro del paciente, disminuyendo la
necesidad de darle grandes cantidades de dopamina,
disminuyendo los efectos secundarios indeseables;
aparentemente retrasan el progreso de la enfermedad;
entre ellas tenemos al selegiline (Eldepryl,
Deprenyl, Jumex, Jumexal). Con este tipo de
medicamento se debe evitar el uso simultáneo de
otros medicamentos que actúen bloqueando una enzima
llamada monoaminoxidasa (mobeclamida o Aurorix,
etc.) y evitar el consumo de alimentos que contengan
la sustancia tiramina, ya que pueden causar una
reacción muy peligrosa, una elevación excesiva de
la presión sanguínea.
Se
ha postulado que las vitaminas C y E, llamadas
antioxidantes débiles, si se les utiliza en forma
constante, son capaces de evitar la producción y
acumulación de sustancias producto del catabolismo
(destrucción) intracerebral de la dopamina y de
otras llamadas radicales libres, las cuales son
responsables en parte del agravamiento en el tiempo
de la enfermedad y de algunos efectos secundarios
indeseables del tratamiento con dopamina.
El
Parkinson sigue siendo una dolencia neurológica de
origen desconocido, que se ha convertido en la
cuarta patología más frecuente entre las personas
mayores. Los factores tóxicos y ambientales parecen
ser los más importantes.

8. Abordaje
neuroquirúrgico.
El
abordaje neuroquirúrgico por métodos estereotáxicos
funcionales constituye una estrategia de elección
en el tratamiento de estos pacientes en los que el
control farmacológico, o resulta incompleto, o
condiciona efectos adversos muy limitantes
(discinesias y fluctuaciones motoras).
Uno
de los más importantes avances en el tratamiento de
la Enfermedad de Parkinson ha sido, el
reconocimiento de que las opciones terapéuticas
deben incluir no solamente terapia sintomática sino
estrategia orientadas a lograr la lenta progresión
de la enfermedad o un cambio positivo en el curso de
su historia natural (Terapéutica
neurorestaurativa). El propio desarrollo de esta
concepción y de sus estrategias, constituye uno de
los fundamentales propósitos de los investigadores
dedicados a la Neurorestauración, con la convicción
y la esperanza de que la aplicación combinada de
los factores neurorestaurativos en el abordaje terapéutico
de cuestiones complejas será en un futuro tal vez
no muy lejano, herramienta importante de la práctica
neuroquirúrgica cotidiana.

9. Datos útiles
-
No
es contagiosa. Aunque se desconoce su causa, se
puede hablar con una persona con la EP, darle la
mano, abrazarla o besarla.
-
No
produce demencia o envejecimiento. Los
trastornos cognitivos son poco frecuentes en la
EP. El lenguaje es lento y monótono.
-
No
es hereditaria. El mal de Parkinson no es
hereditario y los factores genéticos no desempeñan
un papel clave en el desarrollo de la forma más
corriente de la enfermedad.
-
Los
pacientes con EP pueden ser más lentos. Durante
una conversación suelen demorarse para
responder.
-
La
EP no siempre conduce a una invalidez absoluta.
-
No
todo el mundo que tiembla tiene la EP ni todas
las personas que tienen la EP tiemblan.
-
Los
pacientes con EP no son "duros de oído".
Su inexpresividad en la cara no significa que la
persona con EP tenga dificultades para oír.
-
Si
que hay esperanza. La mayoría de las personas
que sufren esta afección pueden llevar una vida
plena y productiva. Sólo hay que buscar el
tratamiento acorde a su estado.
¿Cuáles
son sus puntos débiles?.
Primero:
Debemos reconocer que conociéndola podremos
luchar más eficazmente contra ella: La ignorancia
de la misma solo la fortalece.
Segundo:
Nos lleva a una gran verdad; como en todos los
casos de enfermedades crónicas, la ignorancia de la
familia respecto a la enfermedad, a su tratamiento y
a su rehabilitación solo la fortalece: la EP no sólo
vive en el paciente sino también en sus familiares.
Tercero:
Su tratamiento actual: Es una enfermedad que
puede ser tratada eficazmente. Para ello, los
pacientes deberán tomarse los medicamentos de una
forma continuada y tal como la prescribe el médico,
es decir, a la hora y en las cantidades exactas. Una
actitud contraria solo la fortalece.
Cuarto:
Lo más difícil: Modificar nuestros hábitos de
vida y mantenernos físicamente activos. La pereza
solo la fortalece. A pesar de saber que el
tratamiento farmacológico de la enfermedad es un
50% del tratamiento global y que el ejercicio físico
continuado, constante y repetitivo corresponde al
otro 50%, modificar nuestros hábitos de vida y
mantenernos físicamente activos sigue siendo lo más
difícil de alcanzar. Parece que nos olvidamos que
mantener y conservar nuestra autonomía e
independencia es uno de los determinantes más
importantes de nuestra calidad de vida.
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