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1- Ejercicio terapéutico.
El
ejercicio terapéutico es "la prescripción de
movimiento corporal para corregir un deterioro,
mejorar la función musculoesquelética o mantener
un estado de bienestar...".
El
ejercicio terapéutico se indicará para músculos
específicos de partes del cuerpo, a actividades
energéticas y generales empleadas para restaurar a
un enfermo convaleciente al máximo de su condición
física. La prescripción del ejercicio terapéutico
variará según el propósito de su utilización.

2- Fundamentación
fisiológica del empleo del ejercicio físico en
lesiones del sn.
Las
posibilidades de regeneración del sistema nervioso
han constituido un objeto esencial de estudio por
los neurocientíficos de diversos países del mundo,
se mantienen vigentes las motivaciones generadoras
de innumerables caminos investigativos que en la
actualidad convergen en un nuevo campo; la
restauración neurológica.
Según
los criterios ofrecidos por Lincht, la rehabilitación
de los pacientes con afecciones neurológicas se
define como un conjunto de tratamientos mediante el
cual una persona incapacitada se coloca mental, física,
ocupacional y laboralmente en condiciones de
desenvolverse lo más normal posible en su medio
social. Su aplicación abarca un campo muy amplio
que comprende tanto la atención médica
especializada, como la terapia psicológica,
ocupacional y la rehabilitación neurológica.
De
hecho, todo individuo con una afección neurológica
aspira a su rehabilitación, lo que en muchos de los
casos lo logra con tratamiento médico y en otros
requiere de los procedimientos técnicos
especializados de otras ramas de las ciencias afines
a la medicina como es el caso de la rehabilitación
neurológica.
Dentro
de los medios que emplea la rehabilitación neurológica
como estimulador esencial de las funciones vitales
del organismo, en la curación de enfermedades y
lesiones, en la profilaxis de sus agudizaciones y
complicaciones, así como para la recuperación de
la capacidad de trabajo, es el ejercicio físico.
Se ha
podido comprobar que el ejercicio físico contribuye
a mejorar la calidad de vida de los pacientes debido
a que en los mismos existe algún potencial
desaprovechado en la actividad física que le
permite al S.N. sustituir la función de
determinadas neuronas por otras a expensa de los
mecanismos de neuroplasticidad.
Una
recuperación significativa de la función es
posible seguidamente después del daño cerebral, y
los pacientes recuperan más con la rehabilitación
que sin ella. Para la obtención de la máxima
funcionalidad es imprescindible la rehabilitación física,
terapia medicamentosa y las intervenciones
psicosociales.
En la
actualidad estos servicios deben comenzar tan pronto
como sea posible después del daño neural. La
rehabilitación constituye un incentivo para los
pacientes que al incorporarse después de un tiempo
de inactividad, e ir, recuperando determinadas
habilidades se sienten motivados y cada vez más
comprometidos a obtener mejores resultados y una
mayor independencia.
Ya
actualmente es reconocido mundialmente al
considerarse como un método de terapia funcional
que actúa sobre los tejidos, órganos y sistemas
del organismo con variaciones patológicas. Los
ejercicios físicos influyen en el grado de reacción
de todo el organismo e incorporan a la reacción
general los mecanismos que participaban en el
proceso patológico.
Los
ejercicios físicos aplicados en las afecciones del
sistema nervioso ejercen una acción multilateral
sobre el organismo a través de sus mecanismos
nerviosos y humorales, de los cuales el primero es
el básico pues no solo determina la reacción de
todo el organismo sino que también condiciona la
conducta del hombre en el proceso de la ejecución
de los ejercicios físicos. El sistema nervioso
responde activamente ante los ejercicios físicos
(desde las células de la corteza hasta el receptor
periférico) condicionando la reacción general del
organismo. Al ejecutar los ejercicios físicos en
los tejidos musculares se forman sustancias de
origen proteico que al incorporarse a la sangre
ejercen una acción estimulante sobre los distintos
órganos y sistemas.
En
descripciones medico-científicas se ha demostrado
que la sola idea psicomotora de una actividad física
ocasiona avances en las funciones de los principales
órganos y sistemas. De aquí se deduce que la
percepción psicógena o ideomotora de una carga física
provoca en el organismo del enfermo una reacción de
ajuste en la cual el eslabón principal es la
regulación neuropsicológica de los procesos fisiológicos.
En
los traumas y afecciones del sistema nervioso se
observan trastornos psíquicos que consisten en un
estado de inhibición, que la ejecución volitiva
consciente de los ejercicios físicos dados logra
reducir propiciando además su anulación
condicionado por el incremento de la excitabilidad
del sistema nervioso que se analiza por algunos fisiólogos
como un fenómeno de regulación, contribuyendo a la
creación de las mejores condiciones tanto para el
surgimiento como para la conducción de la excitación.
En
los músculos, articulaciones, tendones, piel y
otros órganos y sistemas en el momento de la
ejecución de los ejercicios físicos se manifiestan
impulsos aferentes que influyen en el carácter y
dirección de los flujos de la excitación
originadas en el cerebro y que a su vez modulan el
desarrollo de las funciones motoras alteradas con lo
cual se logran la estimulación de los centros
motores correspondientes.
En
las afecciones del sistema nervioso el desarrollo
del movimiento activo se logra por medio de la
superación gradual de las discinesias, gracias al
entrenamiento de los mecanismos conservados, la
automatización de los movimientos así como la
adquisición de nuevos reflejos condicionados. El
enriquecimiento de las actividades reflejas
condicionadas del paciente, bajo la acción de los
ejercicios físicos, se analizan teniendo en cuenta
que todo movimiento repetido varias veces se hace
dominante y esta propiedad se intensifica, incluso,
por las excitaciones adicionales secundarias.
En el
mecanismo de la reorganización de la función también
se incluyen el desarrollo de los movimientos
suplementarios, por lo que los ejercicios físicos
contribuyen a intensificar la reestructuración
funcional de todas las estructuras del sistema
nervioso y ejercen una acción estimulante sobre las
vías aferentes como las eferentes. Por ello la
introducción activa del enfermo en el proceso
consciente y dosificado sirve de potente estimulador
para la intensificación de diferentes interacciones
reflejas (miocorticales, corticoviscerales,
cortivasculares).
La
recuperación de las funciones alteradas con ayuda
de los ejercicios físicos representa un sistema
educativo terapéutico que establece la participación
consciente y activa del enfermo en el complejo
proceso del ejercicio, de esta manera la base del
mecanismo de acción de los ejercicios físicos es
la influencia de los movimientos sobre todas las
estructuras del sistema nervioso.
No es
posible considerar el tratamiento como algo que
puede hacerse solo durante 1/2 hora o en unas pocas
sesiones. El sistema nervioso responde al trabajo
sistematizado y no a terapéuticas esporádicas. El
proceso de rehabilitación física se basará, en la
sistematicidad, la progresividad y la intensidad de
cada sesión. Irá dirigida a cuestiones específicas,
para intentar activar los diferentes órganos y
sistemas del organismo. Esto permite explotar sus
recursos morfofuncionales a través del ejercicio físico
y los factores ambientales, naturales o
artificiales, que en muchos tratamientos generan
potentes efectos sobre el organismo humano,
superiores, en algunos casos, a determinados fármacos.

3- Beneficios del ejercicio
físico.
-
Le da más energía
y capacidad de trabajo
-
Restaura funciones nerviosas
-
Aumenta la
vitalidad
-
Ayuda a combatir
el estrés
-
Mejora la Imagen
que usted tiene de sí mismo
-
Incrementa la
resistencia a la fatiga
-
Ayuda a combatir
la ansiedad y la depresión
-
Mejora el tono de
sus músculos
-
Ayuda a relajarse
y estar menos tenso
-
Quema calorías,
ayudándole a perder su peso de más o a
mantenerse en su peso ideal.
-
Mejora el sueño.

4- El ejercicio físico en
el discapacitado.
Hacer ejercicios
regularmente es beneficioso para todo el mundo, pero
para las personas con incapacidades físicas puede
significar la diferencia entre valerse por sí
mismas o depender de otros para sus movimientos.
Hacer ejercicios
regularmente beneficia a todo el mundo por todo lo
que aporta, entre ellas lleva más oxígeno a
la sangre, acelera la circulación sanguínea y le
da más energía a la persona, pero en el caso de
las personas confinadas a sillas de ruedas o con
incapacidades físicas es doblemente importante
porque el ejercicio le da flexibilidad y fuerza a
las partes de su cuerpo que no están afectadas o
impedidas y eso les permite manejarse mejor, además
de permitir restablecer el movimiento disminuido o
dañado por lesiones del sn.
Es
extremadamente importante que las personas con
impedimentos físicos mantengan una rutina de
ejercicios que les permita mantener el balance, la
coordinación y la flexibilidad de las áreas de su
cuerpo que todavía están en buen estado.
Si están confinados a una silla de ruedas
porque no pueden moverse de la cintura para abajo,
una rutina de ejercicios le dará fortaleza y
resistencia a la parte superior y le ayudará también
a fortalecer su sistema cardio-respiratorio, lo cual
le permitirá moverse con más facilidad y, en
sentido general, mejorar su calidad de vida".

5- El ejercicio físico en
las personas diabéticas
El ejercicio físico
mejora la condición de los pacientes con diabetes,
al igual que de las personas obesas y otras que
tienen el síndrome de resistencia a la insulina. La
mayoría de las personas obesas o con exceso de peso
corren el riesgo de desarrollar la diabetes. Más de
la mitad de esas personas se enfrentan al peligro de
enfermedades cardiovasculares y complicaciones como
los ataques cardíacos o cerebrales.
La mayoría de las
personas obesas tienen un nivel elevado de insulina
debido a la resistencia de su cuerpo a procesarla.
Estos pacientes, pueden beneficiarse con el
ejercicio que reduzca el peso y la presión sanguínea,
les ayude a mantener el peso, y reduzca su
resistencia a la insulina y los niveles de ésta en
la sangre.
El ejercicio reduce
el nivel del antígeno PAI-1, cuya presencia en
niveles elevados se ha observado en los pacientes
que tienen resistencia a la insulina, aun cuando
todavía no hayan desarrollado diabetes. El antígeno
PAI-1 reduce la capacidad del organismo para
disolver los coágulos en la sangre.

6- El ejercicio físico en la
tercera edad.
El grupo de la
tercera edad está conformado por personas mayores
de 65 años. Los pacientes mayores de 65 años
presentan diferentes cambios biológicos, psicológicos
y sociales, fundamentales para el entendimiento de
la declinación de su capacidad funcional y la
disminución de la resistencia al estrés y a las
enfermedades.
El objetivo es lograr
que la persona mayor logre mantener más
independencia por más tiempo, con mejor capacidad
funcional. Es decir, mantener la destreza en la
movilidad, lo que involucra varios sistemas, como el
corazón, pulmones, músculos, articulaciones (como
rodillas y hombros). Dentro de los diferentes
sistemas comprometidos en la declinación orgánica
generada por la vejez se encuentra el corazón y los
vasos sanguíneos, el sistema respiratorio, sistema
nervioso, el sistema musculoesquelético y el
sistema endocrinológico.
La respuesta al
ejercicio se verá evidenciado en el sistema
cardiovascular. Después de un entrenamiento
planeado y realizado en forma adecuada la frecuencia
cardiaca, es decir el número de contracciones del
corazón por minuto, disminuye. La tensión arterial
tiene también tendencia a bajar. El organismo
optimiza la utilización de oxígeno, mejorando la
actividad física para ejercicios como el caminar,
correr, nadar entre otras.
El
llevar a cabo una actividad física con cierta
regularidad y con una intensidad determinada puede
retardar el deterioro del sistema nervioso encargado
de recibir, transportar y organizar los mensajes
respondiendo a determinados estímulos. Tal es el
caso de tropezar contra un obstáculo, donde los estímulos
generados emiten una respuesta evitando la caída.
En los ancianos ese tipo de respuestas es demorada,
lo que permite en muchos casos caídas y traumas al
no generarse una respuesta en el tiempo necesario.
El
ejercicio aporta además, entre otros beneficios, la
disminución de la percepción del dolor, de la
ansiedad y mejora la capacidad de concentración y
atención. El acondicionamiento físico, disminuye
la grasa corporal y aumenta la masa muscular. También
mejora el metabolismo de los azúcares y grasas.
Algunos estudios han demostrado que las actividades
como el caminar, trotar, montar bicicleta,
favorecen el aumento de la masa ósea en los
ancianos y en casos de osteoporosis senil . Además
el anciano que participa en actividades físicas con
cierta regularidad, mejora su sensación de
bienestar y la percepción de mayor movilidad. La
actividad física que más beneficios trae a la
población anciana y le genera menos lesión e
incapacidad, son los ejercicios como el caminar,
montar bicicleta, las danzas y la natación. Se debe
considerar que el montar bicicleta produce una mayor
subida de tensión arterial que el caminar.
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